se diera cuenta de lo mal que se ve, tal vez nunca
me volvería a peinar.
la chica que le hace sus peinados ha decido dejar el
planeta pero le hace falta el varo.
su bata rosa, sus rodillas maltratadas, su espalda jorobada,
sus dientes perfectos, su nariz de triangulo y su belleza de
proletaria: ya no le son suficientes.
su jefa de alta estatura, pelo negro y rizado casi las golpea al
hablar, de tanto que mueve las manos
diana tiene un novio que constantemente la deja plantada
(sospecha que es casado, pero todavía no esta segura).
tiene varias amigas que no le caen bien por lo mucho
que las comprende.
le dan miedo las trompetas y piensa muy a menudo
en aquel policía gringo de 54 años que conoció hace dos años,
recuerda con honor cuando el dijo: estas mejorando.
diana adora su cuarto rosa y detesta sus zapatos blancos
los detesta casi tanto como ser "la chica de los peinados".
la chica que me peina coge su mustang 77 heredado
por su papa
acelera y atropella a su jefa y a la perra de su jefa
diana sonríe.
diana esta perdida.
(yo que pensaba que la veía mucho porque la admiraba)
después de todo se la pasaba poniéndole el cuerno
al mundo ya que se siempre estaba pensando en otro.
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